Memoria, compromiso y fe para caer con mucho honor

En la memoria se mantienen los años en los que el Málaga CF brillaba en el fútbol profesional. El compromiso de los jugadores vistiendo con orgullo la camiseta blanquiazul durante esta temporada es palpable. Además, la fe de toda una ciudad de enfrentarse y derrotar a uno de los gigantes actuales del fútbol español. En el fútbol, a veces la suerte no está de tu parte, pero se puede caer de pie. Anoche, el Málaga CF lo hizo con mucho honor. El cuadro de Sergio Pellicer cayó por la mínima ante un equipo de la talla de la Real Sociedad, un club de Champions.

La Copa solía ser un torneo al que el Málaga renunciaba en temporadas anteriores, ya que preferían centrarse en la liga. Pero lo cierto es que el nivel no daba para más. Este pensamiento era compartido por gran parte de la afición. En la presente campaña, el equipo eliminó al Barakaldo en tanda de penaltis, destacando la actuación de Carlos López. Más adelante, el CD Eldense, recién ascendido a LaLiga Hypermotion, llegó a La Rosaleda. A pesar de un juego no tan brillante, el equipo de Sergio Pellicer logró la victoria por la mínima. En este encuentro, se conoció a un nuevo canterano con talento, Aaron Ochoa. Aquí comenzó la ilusión por el torneo del K.O.

Víctor García dispara ante Álvaro Odriozola / Imagen: Málaga CF

El encuentro de ayer llegó a Málaga con la ilusión intacta desde el día de Reyes. Fue la primera vez en muchos años que un equipo de esta envergadura visitaba La Rosaleda. La Real Sociedad, sextos en liga, invictos en Champions League y a un mes de enfrentarse en competición europea contra el Paris Saint-Germain Un día para soñar. Un encuentro que hace años era habitual, pero que ayer era una ocasión única y especial. El once inicial, compuesto por hasta seis canteranos, se enfrentó de tú a tú al once titular presentado por Imanol Alguacil. El técnico vasco vino con toda para buscar de la victoria en la Copa. Además, este encuentro tuvo un significado especial para jugadores como Jokin Gabilondo o Luca Sangalli, quienes se enfrentaron a sus antiguos compañeros, añadiendo un toque emotivo al partido.

En el primer acto, Víctor García estuvo muy cerca de anotar un auténtico golazo que puso en pie a La Rosaleda, que ya cantaba el tanto. Un gol donostiarra al inicio del segundo tiempo castigó al Málaga CF. A pesar de este revés, el equipo de Martirícos no renunció y buscó un empate que lamentablemente no llegó. No obstante, lo que se exigía desde hace años, el compromiso y la entrega, estuvieron presentes en el césped de La Rosaleda. La eliminatoria era complicada y, a pesar de un buen partido del Málaga, el juego combinativo y el nivel de la Real Sociedad fueron superiores. La entrega, lucha y honor de los jugadores malaguistas fueron reconocidos por una afición que no dejó de animar durante todo el partido, incluso después del pitido final. Ahora, es momento de enfocarse en la liga y conseguir el objetivo de ascender.

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