El Real Betis superó al Getafe en un partido diferente a los últimos, con Antony como principal generador, Deossa ganando metros desde el centro del campo y Abde apareciendo para decidir. Los verdiblancos dominaron, tuvieron paciencia para encontrar el gol y supieron controlar el encuentro con ventaja.
El conjunto de Pellegrini continúa ganando, aunque esta vez tuvo que hacerlo de una forma diferente. Después de superar al Real Madrid, Lille y Villarreal en encuentros con espacios y mucho ritmo, los de Pellegrini se encontraron ante un Getafe dispuesto a llevar el partido hacia otro escenario con menos metros, más duelos y muchas interrupciones.
Pese a ello, el Real Betis también supo jugar ahí y los números reflejan una superioridad mayor de la que transmite el 1-0. Los verdiblancos terminaron con un 75% de posesión, 22 remates y 28 toques dentro del área, frente a los ocho disparos y 0,32 xG del Getafe.
Sin embargo, durante muchos minutos les costó transformar ese dominio en ocasiones claras. Los de Bordalás protegieron el centro, dificultando las recepciones de Isco y consiguieron que muchos ataques terminasen desde posiciones lejanas. En definitiva, el Real Betis no encontró espacios para correr y tuvo que fabricarlos.
El Getafe cerró el centro
Pellegrini dibujó un 4-2-3-1 con Bernal y Deossa formando el doble pivote, Isco por delante, Antony y Abde en los costados y Troy Parrott como referencia ofensiva. Ambos equipos comenzaron presionando arriba, pero Bordalás entendió pronto que mantener ese intercambio podía conceder demasiados espacios. Por tanto, el Getafe retrocedió metros, juntó sus líneas y protegió especialmente la zona central.
La intención era clara: evitar que Isco recibiese entre el centro del campo y la defensa con tiempo para girarse. Y durante bastantes minutos funcionó. El malagueño encontró dificultades para recibir y el Real Betis comenzó a recurrir al disparo exterior. Y es que el Getafe prefería conceder esas situaciones antes que permitir a los verdiblancos entrar con facilidad por dentro.
Además, los de Bordalás llevaron continuamente el partido hacia el contacto con un total de 24 faltas, cinco amarillas y una expulsión por doble amarilla de Mario Martín.
Sin embargo, el problema de los azulones recayó en que consiguieron dificultar la progresión de los verdiblancos, pero nunca los alejaron de la portería de David Soria. Los de Pellegrini completaron 222 pases en el último tercio frente a los 85 del Getafe y generaron 13 ocasiones por únicamente dos de su rival.
En este sentido, el plan inicial del alicantino hizo incómodo el partido, pero no consiguió cambiar dónde se estaba jugando.
Isco condicionó al Getafe incluso sin recibir
El partido de Isco fue diferente al que normalmente se espera del malagueño. El Getafe acumuló jugadores alrededor de su zona de influencia y evitó que pudiera recibir, girarse y decidir con facilidad. Sin embargo, eso no significa que consiguiese eliminarlo.
Isco, obligado, bajó metros para participar en la circulación y cada movimiento forzó al Getafe a decidir si seguirle o mantener la posición. El mejor ejemplo de ello fue el gol de la victoria y el único del partido. Isco no toca el pase atrás de Parrott, pero ataca el área y obliga a la defensa a tenerlo en cuenta mientras Abde aparece desde atrás para finalizar.
Pellegrini terminó retirándolo en el minuto 61 para introducir a Ceballos. El cambio tuvo más que ver con lo que necesitaba el encuentro que con su rendimiento, ya que una vez con el marcador a favor, el partido requería control.
Antony abrió el campo y Abde encontró el espacio
Si hubo un futbolista que consiguió incomodar permanentemente al Getafe fue Antony. El brasileño terminó con nueve remates, cuatro entre los tres palos y alrededor de 0,60 xG. Un volumen enorme para un extremo que refleja hasta qué punto el ataque verdiblanco pasó por su costado.
Antony recibió abierto, encaró y obligó al Getafe a enviar ayudas, lo que conseguía fijar a dos futbolistas y ayudaba a la aparición de espacios en otras zonas. El Real Betis apenas completó uno de sus ocho centros, pero es que abrir el campo no significaba bombardear el área, sino separar defensores para después atacar hacia dentro o alcanzar línea de fondo y jugar atrás.
Así llegó el gol. Antony encontró a Parrott en el costado y el delantero puso el balón hacia atrás para Abde. El marroquí había participado al comienzo de la acción, pero no se quedó esperando fuera. Continuó su carrera y apareció libre dentro del área.
El Real Betis consiguió mover al Getafe hasta abrir el espacio que durante tantos minutos había conseguido cerrar.
Deossa y Parrott ofrecieron otras soluciones
Nelson Deossa también fue fundamental para superar el planteamiento azulón. Ante un rival preparado para cerrar líneas de pase y saltar sobre el receptor, el colombiano ofreció una solución muy efectiva: conducir.
El 18 consiguió ganar metros mediante potencia y permitió que cada progresión no dependiese necesariamente de encontrar un pase interior. Además, ayudó al Real Betis a competir en un partido especialmente físico. El Getafe quería duelos y segundas jugadas y Deossa permitió aceptar ese escenario sin renunciar a jugar.
Parrott hizo algo parecido desde la delantera. El atacante entendió que permanecer entre los centrales iba a facilitar el trabajo defensivo del Getafe, por ello, salió del carril central y ofreció soluciones en los costados.
Su asistencia resume su encuentro. Parrott apareció lejos del área, recibió en una zona exterior y encontró la llegada de Abde. Es decir, no estuvo únicamente para terminar las jugadas, sino que también ayudó a que pudieran terminarlas los demás.
Mucho remate, pero no siempre desde buenas posiciones
Los números ofensivos son contundentes: 22 remates, ocho disparos a portería, 28 toques dentro del área, 13 ocasiones creadas y alrededor de 1,54 xG. Lo que concluyó con un David Soria realizando seis paradas.
El Real Betis produjo suficiente para conseguir una victoria más amplia, sin embargo, tampoco sería correcto convertir esos 22 remates en 22 ocasiones claras. Ahí sí consiguió imponerse parcialmente el plan de Bordalás.,y es que una parte importante llegó desde posiciones con una probabilidad reducida de terminar en gol. El Getafe no pudo evitar que el Real Betis atacase, pero consiguió que muchas posesiones terminasen con disparos desde la frontal.
En la otra portería ocurrió lo contrario. El Getafe terminó con ocho remates, dos entre los tres palos, ocho toques dentro del área y 0,32 xG. Es decir, incluso ganando más duelos aéreos que el Real Betis, los azulones casi nunca consiguieron transformar esas disputas en ocasiones.
En resumen, Álvaro Valles tuvo que intervenir, especialmente durante el comienzo, pero la portería a cero fue principalmente colectiva. Natan y Valentín Gómez controlaron el área mientras Bernal y Deossa protegieron las segundas jugadas.
Pellegrini entendió cuándo dejar de acelerar
Otra de las claves estuvo en que Pellegrini no obligó al Real Betis a continuar jugando exactamente igual después del gol. Hasta entonces, los verdiblancos habían necesitado acumular jugadores arriba, mover rápidamente al Getafe y asumir ciertos riesgos, pero con ventaja, la necesidad era diferente. Ceballos sustituyó a Isco para ofrecer mayor seguridad en la circulación, y posteriormente, Cucho Hernández y Riquelme entraron por Parrott y Abde para renovar piernas y mantener amenaza ofensiva.
El Real Betis atacó con menos insistencia, pero tampoco se encerró alrededor de Valles, simplemente redujo riesgos.
Bordalás intentó cambiar el partido con Mojica y Ünal al descanso y aunque consiguió aumentar la presencia ofensiva, no pudo generar demasiado peligro. Además, la expulsión de Mario Martín en el minuto 87 facilitó el cierre del partido, aunque sin justificar la victoria. Para entonces, el Real Betis ya había dominado territorialmente, generado las mejores ocasiones y defendido la ventaja durante más de cuarenta minutos.
Un Real Betis que encuentra diferentes formas de ganar
El Real Betis venía de superar al Real Madrid, ganar 2-3 al Lille y vencer 1-2 al Villarreal en partidos con más espacios y momentos donde su capacidad para acelerar podía marcar diferencias. Esta vez el Getafe le propuso exactamente lo contrario: cerró el centro, redujo espacios, acumuló jugadores alrededor de Isco y llevó el encuentro hacia los duelos.
Y el Real Betis también encontró la manera de ganar. Antony abrió el campo, Deossa permitió avanzar mediante conducción, Parrott salió del área para generar espacios, Abde entendió cuándo atacarlos e Isco siguió condicionando al rival. Después apareció algo todavía más importante: el control. La paciencia para entender lo que pide el partido en cada momento es uno de los pilares para construir un equipo ganador y candidato para lograr grandes cosas.
Tras seis jornadas, el conjunto de Pellegrini suma 15 puntos y ocupa la tercera posición. Ante el Getafe no apareció su versión más brillante, pero quizá sí una de las más interesantes para medir su evolución.
Esta vez no ganó corriendo más que su rival ni aprovechando un partido abierto, sino que ganó teniendo paciencia cuando no encontraba espacios y controlando cuando consiguió la ventaja. Y para un equipo que quiere mantenerse arriba, aprender a ganar también este tipo de partidos puede terminar siendo igual de importante.












