El Granada asalta Riazor en su última visita imponiéndose al Deportivo de La Coruña con dos tantos por parte de José Arnaiz y Jorge Pascual, firmando así una victoria que permite a los nazaríes alejarse de la zona de descenso. Esto reafirma que siguen en la pelea por la salvación de la mano de Pacheta
Un cambio de planes nunca viene mal

El partido comenzó con ambos conjuntos muy verticales, pero fue el Granada el que dio la primera campanada con un pase filtrado de Manu Trigueros a José Arnaiz, quien no supo materializar la primera ocasión del encuentro. No obstante, con el cambio de dibujo de Pacheta, consiguió que Arnaiz se reencontrará de nuevo con el gol, ejerciendo de falso nueve y relegando el puesto a sus dos compañeros Jorge Pascual y Petit que a priori apuntaban a ser titulares.
Defensivamente, el equipo se mostró sólido, alineado atrás con tres centrales y dando entrada a Diaby por Óscar Nassei, mientras que Alex sola ocupó el carril derecho y Diallo el izquierdo. Con esta disposición, el equipo acumuló cinco hombres para proteger su propia área, pero al mismo tiempo, también pudo proyectarse al ataque, con equilibrio y seguridad.
En los compases finales del encuentro apareció Jorge Pascual para sentenciar el partido. El delantero almeriense aprovechó un preciso pase desde el centro del campo de Manu Trigueros, arrancó con potencia y se plantó en el mano a mano ante el guardameta Álvaro Fernández. Con sangre fría, y determinación definió para firmar el gol que sello definitivamente la victoria.
Trigueros lidera ante un Dépor muy gris

Además, las novedades no se limitaron a la delantera. En la sala de máquinas se reincorporó Sergio Ruiz, quien forzó su recuperación para poder jugar. Junto a Manu Trigueros e Izan formó un trivote sólido. Entre ellos sobresalió la actuación de Trigueros, uno de los jugadores más influyentes del encuentro, al participar directamente en dos acciones de gol. Ojalá su buen rendimiento no sea fruto de un solo día, sino que se consolide en él once. Esto resulta especialmente importante si se tiene en cuenta la lesión de Pedro Alemañ, ya que el equipo necesita a Manu Trigueros por su calidad, criterio y experiencia.
Aún así, el Depor no estuvo nada fino. Por un lado, se mostró poco incisivo en la presión, por otro estuvo desacertado en el último tercio y muy plano con el balón. Además, desaprovechó varias situaciones de desborde y echó de menos a Yeremay. De hecho, su técnico afirmó que había sido uno de peores partidos del conjunto blanquiazul. Incluso teniendo el control de la posesión, los de Antonio Hidalgo no fueron capaces de transformar sus ideas en el terreno del juego. Por lo tanto, se vio anulado por completo y su papel ofensivo se deshizo en todas las posiciones, el equipo apenas encontró soluciones sobre el césped.
En otros partidos, la hoja de ruta de sus laterales suele consistir en incorporarse con acierto al ataque y aportar profundidad, llegando incluso a conectar con las bandas y delanteros. Sin embargo, en este encuentro no lograron generar superioridad ni peligro por fuera. De este modo, el planteamiento burgalés funciona a la perfección, sorprendiendo con un buen bloque bajo y aportando mucha velocidad en la zona agresiva. Por su parte, los rojiblancos se aferraron a la idea de su técnico, mostrándose efectivos, resilientes y valientes ante un Depor, llamado a ser candidato en su a regreso a Primera División.
Un final de temporada esperanzador

El Granada sigue muy vivo gracias a Pacheta y el esfuerzo de sus pupilos. Aunque la situación todavía no esté cerrada, cada punto adquirido en esta categoría, resulta vital, casi tan importante que una victoria, dado que las matemáticas de la tabla no perdonan errores. Desde su llegada, Pacheta se ha consolidado como el mayor activo del club y uno de los entrenadores más determinantes en la etapa reciente del Granada. Su liderazgo y claridad táctica han sido decisivos para el equipo. Devolviendo una mínima confianza a una afición que veía la temporada perdida.
El tramo final de la temporada se presenta especialmente exigente y el conjunto rojiblanco se enfrentará a tres rivales directos durante el mes de marzo, dos de ellos en casa, Andorra y Huesca. Estos encuentros, se perfilan como auténticas finales, en las que será imprescindible aprovechar todo lo cosechado hasta ahora y consolidar la senda de la victoria. Con Pacheta al frente la salvación está más cerca que nunca, y el Granada afronta este cierre temporada, con ilusión y esperanza hasta la última jornada.


