La batalla de Glasgow 

Este miércoles se vuelven a ver las caras desde aquella épica contienda en 1974 

Los 4.000 de Castelnuovo, los 300 de las Termopilas o los 8 de Celtic Park, lo que es: la batalla de Glasgow, y cómo el Atlético de Madrid sobrevivió en la capital escocesa. Durante la ida de las semifinales de la llamada Copa de Europa de 1974, en Celtic Park tuvo lugar uno de los partidos más agresivos y calientes de la historia de esta competición.

Se jugaban el pase el Celtic, con una Copa de Europa ya en sus vitrinas (1966-67) y con dos estrellas como eran el joven Kenny Dalglish y el extremo Jimmy Johnstone. Por su parte el Atlético de Madrid estaba con el objetivo de llegar a su primera final con jugadores de la talla de Adelardo, el “ratón” Ayala o Gárate, pero contaban con la baja del estandarte, Luis Aragonés. 

En la previa, los medios de comunicación escoceses habían calentado el encuentro denominando al equipo rojiblanco como “violento”, adjetivo usado en ocasiones durante los últimos años de la era Simeone. Con titulares en los que catalogaban a jugadores colchoneros como Panadero Díaz como “asesino”. 

Las alineaciones de ambos equipos fueron: por parte del Celtic: Connaghan, Hay, Brogan, Murray, McNeill (C), McCluskey, Johnstone, Hood, Deans, Callaghan y Dalglish. Por parte del Atlético de Madrid, Juan Carlos Lorenzo alineó a 11 guerreros que no se iban a achantar y que lo iban a dejar todo: Reina, Melo, Diaz, Benegas, Ovejero, Eusebio Bejarano, Heredia, Adelardo (C), Gárate, Irureta y Ayala. El árbitro fue el turco Dogan Babacan, uno de los protagonistas del encuentro tras mostrar 8 tarjetas amarillas, además de las 3 tarjetas rojas. 

El partido comenzó con una presión muy alta de los escoceses tanto en el terreno de juego como en las gradas, con más de 70.000 almas. Desde el primer momento sufrieron las entradas por parte de los jugadores rojiblancos y llegaron a marcar un gol, pero fue anulado por fuera de juego. Hasta el minuto 55’ con la expulsión del argentino Ayala, y acto seguido en el 56’, Panadero Díaz era al que le mostraban la tarjeta roja tras un encuentro en el que empleó mucha dureza y que probablemente Johnstone siempre recordará. En el minuto 83’ fue expulsado Quique y los rojiblancos con 8 jugadores en el campo resistieron los últimos minutos.

Tras el pitido final y una tangana entre los dos equipos, los jugadores celebraron el resultado. Las faltas, un monólogo en el partido, 51 faltas fueron las realizadas por el equipo español. 

Un partido para la historia que tras la victoria por 2-0 en la vuelta ya con Luis Aragonés en el campo y con el Vicente Calderón de testigo llevó al Atleti a su primera final de Copa de Europa. Un encuentro icónico y mágico, dónde “el balón fue ignorado esa noche”. 

Este 25 de octubre se vuelven a enfrentar los dos equipos, pero con las caras cambiadas, el Atlético de Madrid viviendo un gran momento y se ha convertido en uno de los equipos con prestigio en la competición. Tras un 0-3 en Vigo y con una estrella con nombre y apellidos, Antoine Griezmann. El conjunto escocés llega como líder de la liga, sin sumar ninguna derrota, pero como colista del grupo en Champions tras dos derrotas. 

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