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Opinión

Once y once, veintitrés

El mundo del fútbol ocasiona muchos debates, y uno de los más comunes es el siguiente: ¿Quién es el jugador más infravalorado? Todo esto puede dar lugar a polémicas, y muy probablemente esta opinión pueda serlo incluso más. Yo pienso que el más infravalorado no es un jugador, es el árbitro. El árbitro debe lidiar con muchos factores externos. Tiene que estar pendiente del banquillo, de la grada, de los jugadores, de sus asistentes y ahora incluso del VAR. Tras conocer mejor el mundo del arbitraje, me veo en la obligación de, como redactor, felicitar y valorar el trabajo del cuarteto arbitral.

La Real Academia Española define al árbitro como: profesional que vela por el cumplimiento del reglamento en un encuentro deportivo.” Es la autoridad que rige en el mundo del fútbol y debe estar al tanto de todo lo que pasa en un campo de fútbol. Debe haber una sintonía y coordinación perfecta entre el árbitro y sus dos asistentes: una comunicación veloz y eficaz en la que no puede haber lugar a la ambigüedad. En un espacio de cinco segundos, el colegiado puede recibir por un lado la información que le otorgan sus asistentes y el VAR, la grada con sus cánticos ensordecedores, una muchedumbre de futbolistas acercándose indignados a protestar y en los casos más extremos, puede haber hasta una pelea entre los jugadores en la que se le exige que medie. Es fácilmente la figura más complicada en el mundo del fútbol, tres personas que deben controlar a todo el mundo dentro de un campo de fútbol que puede albergar de media unos 40 000 espectadores en LaLiga Santander.

Desde la televisión se puede ver muy fácil, pero claro, no tenemos a miles de personas soltando improperios a diestro y siniestro, atentando contra nuestra persona y metiéndonos presión. No solo es necesaria una excelente forma física y una preparación singular, sino que también es vital una fortaleza mental envidiable. Cualquier miembro del cuarteto arbitral debe entender que nunca va a satisfacer a todo el mundo, y que si no hay ningún culpable de la derrota, siempre las culpas se las van a achacar a ellos.

Pese a que quien ocupa los titulares (para lo bueno y para lo malo), es el colegiado principal, es extremadamente complicado ser linier. Hay que tener la capacidad de tener una visión global de todo el campo para ver exactamente cuando sale el balón del pie del jugador y ver si la posición es reglamentaria o no. Son los ojos del árbitro desde otro ángulo, y aunque nunca se lleven el reconocimiento que merecen, pueden ser determinantes en el transcurso del partido. No son un complemento al árbitro, son igual de protagonistas.

Finalmente, hay que hablar del VAR, esa herramienta que se supone que ha venido para mejorar el fútbol. Sin embargo, muchos equipos se han visto perjudicados por él y por sus imágenes dudosas. Personalmente pienso que, si lo que se quiere es que el VAR mejore el fútbol, los encargados deberían ser parte del equipo arbitral y deberían intervenir en más jugadas para hacerlo lo más justo posible. No se puede querer que mejore el deporte cuando se siguen dejando polémicas sin resolver que no pueden ser revisadas por un protocolo de dudosa calidad. Otro tema que hay que tratar es la duración, mata la esencia del fútbol una interrupción tan larga, quizás habría que entrenar a los encargados del VAR, lo que sea para hacer el fútbol lo más natural posible.

Para cerrar el artículo, quería agradecer a todos los árbitros por su labor, pero no simplemente a los del fútbol profesional, el fútbol modesto también se merece un reconocimiento. Son las bases del fútbol de alto nivel, no habría uno sin el otro.

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