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Opinión

¡Bienvenidos al circo de Vallecas!

Sí, han leído bien el titular. ¡Bienvenidos al circo de Vallecas! Donde cada partido jugado en ese estadio, es puro espectáculo. Un show orquestado por el gran Iraola desde el sótano de la Segunda División el año pasado. La pasada campaña solo comenzaba este nuevo proyecto, ensayando a puerta vacía debido una dichosa pandemia que arreciaba sobre todo el mundo con todo su potencial.

Pero, una vez que Vallecas se engalana para su público, el Rayo no defrauda. Ya avisó la temporada pasada cuando estuvo a punto de rozar una auténtica gesta, apear al Barcelona de la Copa del Rey. Solo un extraterrestre que bajó a la Tierra para poner el empate y Frenkie De Jong a falta de 10 minutos, separaron a la franja de dar una sorpresa mayúscula en la competición copera. Sin embargo, con el ansiado ascenso consumado y codeándose entre los más grandes de nuestro fútbol, el Rayo se ha crecido en su casa.

Los franjirrojos han convertido Vallecas en un auténtico fortín, donde reinan el espectáculo y los goles en una liga en la que recientemente se la tacha de aburrida. Once goles se han visto en las porterías vallecanas en tan solo tres partidos, y solo uno de ellos no se ha festejado y gritado a pleno pulmón. Los pupilos de Iraola han pasado por encima de Granada (4-0), Getafe (3-0) y Cádiz (3-1) como una tormenta perfecta que arrasa todo a su paso. Y es que, en el último partido se colgó el cartel de “Sold Out“. Todas las entradas se vendieron para presenciar a Iraola y su circo.

Un circo donde la mayor atracción es un tigre llamado Falcao, y que se encuentra desatado con tres goles en tres partidos. Dos gacelas llamadas Fran García y Balliu, que campan incansables por ambas bandas. Un ilusionista que porta el brazalete de capitán y parecer estar en todo el campo controlando todo. Una sala de máquinas bien engranada, y que no para gracias a Pathé Ciss, Comesaña y Óscar Valentín. Otro mago en la banda derecha, que pese a su altura, suele ganar cada balón dividido y mejorar todo lo que pasa por sus botas. Y en la otra banda, el hombre-bala, Álvaro García, que penetra las defensas como un rayo. Todo ello, custodiado por unos tipos que como te miren mal, te pones a temblar, Catena y Saveljich. Mientras, Stole Dimitrievski es el encargado de echar el cerrojo, habiendo incluso parado un penalti.

Todos ellos, y algunos más son los responsables de que el Rayo Vallecano esté siendo la mayor revelación de este inicio liguero. Una revelación que tras siete jornadas está en puestos europeos y demostrando que las palabras de Radamel Falcao en su presentación eran ciertas: “quizá se pueda soñar con algo más que la permanencia”.

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